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SOBRE EL MAR

SOBRE EL MAR

Principios 24 abril 2021

Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.!”

Mateo 14:29 (RV60)

¿Qué hay entre el milagro que estás pidiendo al cielo y el cumplimiento del mismo? La respuesta correcta es fe, lo que hay entre una cosa y la otra es fe.

Una vez, mientras Pedro viajaba junto con los demás discípulos en una barca, en medio de un mar embravecido y en horas de la madrugada, vieron a un hombre que se acercaba caminando sobre las aguas.

Al principio se asustaron, pero después ese hombre reveló su identidad, era Jesús, entonces Pedro hizo una petición única y extraordinaria: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”

|| «Bastó con que Jesús dijera ‘Ven’ para que Pedro pudiera experimentar un milagro impresionante: caminar sobre el mar». 

Que sencillo ¿verdad? Jesús dijo y simplemente las cosas sucedieron, si Jesús dice ven y camina sobre las aguas, podremos caminar sobre las aguas.

Pero ¿Qué pasó con Pedro momentos después? Dice el versículo 30 de Matero 14 que: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!”

Tal vez ni usted ni yo hemos caminado sobre el mar, pero sí que sabemos lo que se siente hundirse por nuestra falta de fe, sí que sabemos lo que es mirar alrededor y que nuestra fe se debilite por el temor. Si tan solo Pedro hubiera fijado sus ojos en Jesús y no en el viento y en las grandes olas, él hubiera podido llegar hasta Jesús, si tan solo nosotros fijáramos nuestros ojos en Jesús y no en nuestras circunstancias, también podríamos llegar hasta donde Jesús quiere llevarnos.

A pesar de la falta de fe de Pedro, este no se ahogó, Jesús llegó justo a tiempo, extendió su mano y lo agarró.

De la misma manera, Jesús no dejará que nos ahoguemos, mientras nuestra fe crece y se fortalece, Jesús tomará nuestras manos y nos agarrará fuerte.

Hermanos, el deseo de Jesús es que todos nosotros aprendamos a caminar sobre el mar, es decir, que aprendamos a caminar por fe, a que no nos intimidemos por las circunstancias, por más feroces que sean, sino que confiemos plenamente en el poder de sus palabras.

-Ale C.-

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