Edición Especial, -6 feb. 2021-

 MENOSPRECIO A LA PALABRA


En el presente escrito deseo tratar sobre el menosprecio a la palabra de Dios, el porqué se da y trataré una forma bíblica y práctica de eliminar de nuestra vida ese menosprecio a la palabra de Dios y al Señor mismo. Esto, creo que es de suma importancia ya que si se nos quita la palabra de Dios estamos expuestos a una gran pérdida y no podemos permitirlo. 

Entendiendo que esta es la lucha diaria del enemigo de nuestras almas, entiéndase robarnos la palabra de Dios, él utiliza diferentes métodos que el final terminan en lo mismo, apartarnos de la palabra de Dios para así poder apartarnos del Dios de la palabra. 

En cuanto a la importancia de la palabra de Dios, ella misma nos dice que:

La palabra de Dios nos hace crecer y madurar:

  • «Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo»  1Pe 2:2 NTV

  • «desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación,»  1Pe 2:2 LBLA

Nos forma, capacita y prepara:

  • «Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra.»  2Ti 3:16-17


Ahora, debo decirte desde esta introducción que el método expuesto aquí me ha acompañado a lo largo de la vida cristiana desde que se me enseñó, que quizá no sea el único pero ha sido el utilizado por este servidor y en su vida ha sido de mucha bendición. Debo agregar que aunque es un método simple no es muy fácil de llevar a cabo, que duele y requiere toda tu entrega, que a muchos no le agrada menos a nuestra carne sensual, pero al final es de gran bendición y regocijo. 



Sobre el menosprecio

«El que tiene el estómago lleno rechaza la miel; pero al hambriento, hasta la comida amarga le sabe dulce.» Pro 27:7


Este sencillo proverbio aunque habla de la comida física, encierra una gran enseñanza en relación al tema que estamos tratando, al decirnos porqué es que alguien puede rechazar un alimento que es de beneficio para su salud. 

Hemos tomado el principio que nos da, para entender el tema que abordamos aquí, el cual es: “el menosprecio a la palabra de Dios”


¿Porqué la palabra de Dios no es deleitosa para la mayoría de la población cristiana?


Bueno, no pretendo dar la total respuesta pero creo que esto que trato aquí da una de las respuestas que pueden existir.


Empezando con el proverbio, ahí dice que aquel que tiene el estómago lleno rechaza la miel. La miel de abeja es exquisita, a la mayoría de gente nos gusta, una cucharadita es siempre bienvenida, o ya sea en un té, o como me gusta más a mi es con una galleta simple, untarle un poco de mantequilla, y seguido una capa de miel, esto es exquisito. Otra forma de tomarla es con leche, en fin, la miel es exquisita. Entiendo que el proverbio la usa de ejemplo por esto mismo. 

Ahora, avanzando un poco vemos como un día un salmista hace esta hermosa comparación:

  • «¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras!; son más dulces que la miel.»  Sal 119:103


Aquí vemos cómo este apasionado por Dios compara la palabra de Dios con la miel, y aún más dice que la palabra de Dios es más dulce que la miel. 

¿Como puede llegar una persona a esta conclusión?

¿Será que desarrolló un gusto especial por la palabra de Dios, o será que tenía hambre de esta?


Cuando estudiamos un poquito sobre este hombre, escritor del salmo 119, se dice que su escritor pudo ser o David, o Daniel, o Esdras, pero eso no nos interesa tanto como las circunstancias que pasaba al momento de escribirlo. 

Mire usted, un comentarista dice lo siguiente:

“Aparentemente, el salmista escribió mientras estaba bajo alguna opresión grave”

Y lo confirma por los siguientes versículos del mismo salmo 119:

  • Salmo 119.61
  • Salmo 119.67
  • Salmo 119.71
  • Salmo 119.78

Hay muchos otros que nos dan luz del estado que pasaba este hombre cuando escribía estos salmos. Y todos nos muestran que él pasaba algún momento muy difícil en su vida. 

Toda circunstancia difícil produce en nosotros quebranto, el quebranto nos sensibiliza a todo, pero en este caso, nos sensibiliza al Señor y Su palabra.

Mira lo que dice este versículo:

  • ««Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece.»  Mat. 5:3

Aquí nos confirma que solo los que tienen ciertas características en su vida son sensibles al reino de Dios, son aquellos que saben que son necesitados, y muchas veces son los que han pasado o pasan algún quebranto. 


Se ha dicho que solo los ignorantes, los pobres son los que creen el evangelio y siguen a Cristo, pero aquellos que están muy cómodos y saludable no lo vuelven a ver. Curiosamente cuando algún poderoso o acomodado vuelve su mirada a Cristo es cuando pasa alguna enfermedad trágica o pasa alguna dificultad financiera o matrimonial o familiar, ¿sabes porqué?, pues porque experimenta el quebranto, sale de su jaula de insensibilidad y como dice el texto de Mateo, “se da cuenta de la necesidad que tiene de Dios”


Volviendo a donde empezamos, “el que tiene el estómago lleno rechaza la miel” nos dice el Proverbio 27. En otras palabras el que no está en una situación de quebranto rechaza la palabra de Dios. 

Hablando de cristianos, cuando pasa el tiempo y las cosas van bien, Dios le ha ayudado en todo el quebranto inicial, le ha sacado de la tragedia, o desorden con el que llegó a Cristo, pasa que poco a poco su pasión por la palabra de Dios empieza a decaer, porque: “tiene el estómago lleno”, en otras palabras, perdió la sensibilidad que le había traído el quebranto inicial. Ya no le dedica las horas que le daba a la lectura de la palabra y la oración, ya no llora al llegar a cierto versículo, ya no es más que religión, costumbrismo. Y aquí hay un gran peligro, “rechaza la miel”. 

En estas circunstancias a veces el Señor en Su bondad y amor, permite alguna situación de quebranto con tal de traerla de regreso a él, como el pastor que quiebra la pata de la oveja rebelde para impedir que se la coma el lobo, y esto por el amor que le tiene. A veces de repente o de cuando en cuando la persona entra en pruebas, o dificultades que le hacen volverse de todo corazón al Señor y así vuelve a la sensibilidad inicial, a amar la palabra de Dios, a dedicarle tiempo al Señor. 


El ayuno como forma de quebranto 

Pero se me ha enseñado otra forma de alcanzar cierto quebranto en el alma, cierta sensibilidad que se alcanza cuando se rompe esa barrera de dureza que levanta la carne, y es mediante el ayuno. Pero no un ayuno de medio día, ni siquiera un ayuno hasta la tarde, no. Ni mucho menos un ayuno que se realice mientras trabajo y ni le dedico tiempo al Señor, ¡No!

No critico a los que hacen eso, yo lo hice muchas veces, y en ocasiones no hay opción ya que se debe trabajar.


Pero deseo ir más allá, y la siguiente es una medida drástica para aquellos que desean recuperar esa pasión por la palabra, los que desean reavivar su entrega y sensibilidad al Señor.


La luz que arroja el Antiguo Testamento 

En el Antiguo Testamento vemos el ayuno como una muestra de aflicción:

David en el salmo 109 pasando un momento difícil se le ve en un periodo duro de extenso ayuno, al punto de casi no poder ponerse en pie:

  • «Las rodillas se me doblan por causa del ayuno, estoy tan débil que mi cuerpo desfallece.»  Sal 109:24


En Isaías capítulo 58, el Señor reprende a los que ayunan debido a que, aunque hacen la práctica física, sus actitudes, ósea su corazón seguía siendo malvado, sus prácticas eran tan depravadas que Dios les dijo que aborrecía el ayuno que ellos hacían. Por eso mas adelante en el mismo capítulo Dios les dice:

  • «»Más bien, el ayuno que yo quiero es que se desaten las ataduras de la impiedad, que se suelten las cargas de la opresión, que se ponga en libertad a los oprimidos, ¡y que se rompa todo yugo!» Isa 58:6

Aquí Dios les dice que ellos hacen ayuno de pura religión, un simple ritual pero que descuidan lo más importante que es el amor al prójimo y el amor a Dios mismo.

Tristemente este capítulo ha sido mal interpretado por algunos a los cuales no les agrada privarse de los placeres de la comida, para decir que el ayuno tal como se conoce de abstenerse de alimentos ya no es necesario, sino que se debe ayunar solo como dice el capítulo 58, pero no es así, no es lo que enseña ese capítulo. 


Ahora, el motivo por el que traje aquí este capítulo 58 es porque nos arroja luz en la línea que venimos tratando, ya que nos dice:

  •   y me preguntan: “¿Qué sentido tiene que ayunemos, si no nos haces caso? ¿Para qué afligir nuestro cuerpo… Is 58.3a
  •  ¿Acaso lo que yo quiero como ayuno es que un día alguien aflija su cuerpo… Is 58.5a

Estos dos versículo nos enseña cómo el ayuno, el cual es la abstención de alimentos nos aflige el cuerpo, y por ende nos quebranta ya que nos debilita. 

El significado hebreo de la palabra que se traduce afligir es:

“estar afligido, doblegarse, ser humillado, ser manso”

Fuera del ayuno, SOLO las dificultades de la vida pueden producir esta actitud de quebranto en una persona. 


Aquí nos queremos centrar en porqué menospreciamos la palabra de Dios los cristianos, y pues cuando hablamos de menosprecio nos referimos a darle poco valor a la palabra de Dios, a leerla por leerla (si es que la lee), a no sentarse como un alumno que desea ser enseñado, a no llevarla a la práctica no permitiendo que se adentre en el corazón, a tener la actitud de: “si ahí dice, pero yo creo que…”, a no amarla como el tesoro que es y por ende no tener un hábito de lectura humilde diaria y demás. 



Consejos para volver a la sensibilidad a la palabra

Así que, cuando hacemos un ayuno para quebrantarnos, para humillarnos buscando volver a ser sensibles a la palabra de Dios, lo más recomendable es hacerlo de la siguiente manera que describiré:


Primero, haga un ayuno de dos o tres días seguidos (preferiblemente de tres días), usando solo agua, debe de ser sin alimentos, no se debe entregar al final del día, sino que debe ser continuo. 

Quizá a esta altura, si aún sigues leyendo hasta aquí, has de estar con un poco de preocupación, quizá hasta con un poco de sobre exaltación, y lo entiendo, ya que en esta última generación en la que estamos no se acostumbra realizar ayunos de más de unas pocas horas, y pues hablar de un ayuno de dos o tres días seguidos es una cosa extraña y hasta imposible, ¡pero te lo aseguro, no es imposible!


Segundo, un ayuno de este tipo debe de hacerse en completo aislamiento, no se debe salir de casa, esto quiere decir que si trabajas debes de pedir días de vacaciones, o unirlo con un fin de semana para poder tener esos días disponibles, y si eres estudiante, ama de casa o alguien que no tiene un jefe al cual debes pedirle permiso, debes de organizarte y ordenarte bien para poder sacar estos tres días en tu agenda, y pues si eres pastor debes organizar y delegar tus funciones para poder tener estos tres días disponibles. 

Como decía debes aislarte, ojalá en un cuarto encerrado, que se salga solamente para ir al baño a hacer las necesidades y bañarse, pero fuera de ahí no se debe salir de ese cuarto en el que se realiza este ayuno, esto porque el cuerpo al segundo día se debilita mucho, y el aislarse es necesario, también y más importante porque al aislarte vas a dar TODA tu atención y vida SOLO al Señor, y es aquí donde está la clave. 

El ayuno en sí no es el que tiene algún poder, no, es solo para humillarse, para doblegarte, ósea para quebrantarte, y esto es importante ya que la vida diaria nos lleva al punto de que nuestra carne se fortalece, ósea nuestro orgullo, nuestra lujuria, nuestro ego, avaricia, sensualidad, todo aquello que es inherente a nuestra vieja naturaleza se fortalece, ya que el sistema de este mundo está diseñado para eso, y este tipo de ayuno cuando te aísla te separa de todo eso, de toda fuente que alimenta tu viejo hombre, y quiebra tus deseos sensuales. Pero el verdadero poder está en Cristo, es Su presencia la que va a traer transformación y la que va a darte esta pasión por Él y Su palabra que tanto necesitamos aun cuando no lo sabemos, lo necesitamos. Cuando te aíslas SOLO para estar con Él, te expones a Su presencia tanto tiempo que Él Espíritu Santo te toma, te gobierna, te abre el entendimiento y sensibiliza a Su palabra, dándote vida, pasión por Él, esto proviene de Él, y solo de Él, tu parte es hacer TODO a un lado para estar en su presencia sin interrupciones ni distracciones externas de ningún tipo, será como una operación a corazón abierto la que el Señor te hará. 



Algunos consejos extra

Ahora, en cuanto a los detalles secundarios pero no menos importantes. 


Si estas casado debes hablar con tu esposa o esposo de esto con anticipación para que esté informado, y así te apoye, y comprenda. Y que SOLO te interrumpa si es una real emergencia, de otro modo no debe interrumpirte. 

Si eres soltero, igualmente avísale a tu familia, no es un asunto de vanagloria, sino de comunicación para que haya comprensión y apoyo (recuerda que vas a desaparecer por dos o tres días) por parte de los que te rodean, aunque si no son creyentes no lo van a entender, pero debes hacerle saber que es algo que necesitas hacer y que necesitas el apoyo de ellos en el hecho de no interrumpirte al menos que sea algo de extrema emergencia. 


Yo sugiero que tengas una botella con agua, pero a partir del segundo día tomar agua es más difícil por la sensación de la boca.

Si te da hambre muy fuerte un trago de agua ayudará con los jugos gástricos de tu estómago. 


Dentro del lugar de tu retiro deberías tener, en orden de importancia:

  • Colchón o cama con todo lo necesario
  • Biblia, que no sea de estudio
  • Algo en que anotar (Dios te hablará mucho por medio de Su palabra)
  • Agua
  • Un foco
  • Un parlante
  • Abanico 
  • Unas medias por si te da frío en la noche, ya que a medida que avanzas en el ayuno tu cuerpo se vuelve más sensible al frío.


Otros consejos:


Trata de no tomar mucha agua a partir del segundo día ya que te puede ocasionar vomito o deseos de, y en un ayuno vomitar es horrible. 

Tratar de utilizar una pasta de dientes diferente a la que usas habitualmente y que sea muy suave, ya que si usas la misma corres el riesgo de terminar aborreciéndola. 


El ayuno no es una competencia de resistencia para luego ir a presumir, es algo muy privado y personal tuyo con el Señor, así que si te sientes muy débil y no puedes tomar agua por la sensación que tienes en la boca, puedes tomarla en un vaso con un poco de miel, esto te ayudará. Pero preferiblemente que sea solo una vez al día, máximo dos. 

Aunque en ayunos de máximo tres días es mejor no tomar más que agua sola. 


En el ayuno

Empieza orando al Señor, pidiendo que te de gracia, fuerza, que ponga su mano sobre tu cabeza para poder resistir y cumplir el propósito del ayuno.

Ten preparada en tu teléfono una lista de música para que puedas adorar al Señor y el parlante si tienes para que lo conectes al teléfono. Recuerda NO activar los datos de internet en tu teléfono, recuerda que estás aislado de todo y todos y debes evitar cualquier distractor, solo habilita el Bluetooth para conectarlo al parlante, ósea pones el teléfono en modo avión, y luego habilitas el Bluetooth para poder conectarlo con el parlante, esto solo si tienes un parlante, si no, solo reproduces con tu teléfono o con audífonos. 

Pídele al Señor que te guíe a cual libro de la Biblia debes leer en ese ayuno, Él pondrá en ti algún sentir de que leer, pero si no estás seguro puedes leer Colosenses  unas dos veces y los evangelios, o solo los evangelios.


Ten a mano la libreta de notas o cuaderno para que apuntes todo aquello que el Señor te muestre y enseñe, por lo general hasta después del segundo día es que sientes que el entendimiento te comienza a ser abierto para entender la palabra.


Alterna tiempos de adoración con tiempos de lectura de la Biblia siempre uniendo ambos con oración y tiempos de descanso.


Es posible que te den dolores de cabeza, o en los huesos, esto es normal por la debilidad, debes seguir adelante. Ora al Señor que te fortalezca, debes saber que tu cuerpo está pasando de depender de la comida física a ser sostenido por la palabra de Dios. 

Pasas de ser gobernado por tu carne a ser gobernado por el Espíritu y eso no llega sin lucha ni dolor. 


Si utilizas algún medicamento no puedo decirte que hacer, has lo que te permita tu fe. 


Después del ayuno

Cuando haces un ayuno largo como estos de tres días debes ser muy prudente, cuidadoso a la hora de terminarlo, debes de recordar que tu cuerpo estará muy débil así que sin importar el hambre que tengas al finalizar siempre es recomendable no comer nada fuerte, no comas carne, no comas arroz (al menos que sea poquito con algún caldo de pollo), no comas nada que requiera que tu estómago trabaje mucho, no bebas leche, ni nada gaseoso.

Es recomendable que al terminar comas una sopa, de pollo o res, pero no debes comer la carne, solo el caldo con algunas verduras suaves, y que sea una cantidad moderada, no comas mucho, espera unas horas, y luego vuelves a comer otro poco de sopa quizá ya con un poco de arroz (poquito), bebe agua o jugo de uva o algún fresco natural, evita gaseosa. (Antes de comer ese caldo podrías comer media manzana pequeña, que no sea verde, esto para activar tu sistema digestivo)


Al siguiente día puedes comer un poco más pesado, arroz y huevo, pollo sudado con verduras y arroz, o pescado sudado con arroz, evita frituras, aún no carnes rojas, menos cerdo hasta por lo menos el tercer o cuarto día.

Gran parte de los problemas al cerrar un ayuno largo viene por la imprudencia al comer alimentos que te hacen daño.


En ayunos de más de 5 días se debe ser aún más cuidadoso. 

Se debe volver progresivamente a la alimentación normal, en el transcurso de varios días para que no te afecte la salud. 



Detalles extra sobre este tipo de ayuno

Debo decirte que aunque aquí abordamos este método de ayuno para llevarnos al quebranto porque necesitemos recuperar esa valiosa sensibilidad, amor y hambre a la palabra de Dios la cual es fuente de vida para el cristiano, hay diferentes motivos por los que uno puede entrar en un ayuno de tres días o más:

  • Por el motivo tratado arriba en este escrito y aquí puede ser porque el Señor te mueva o indique o porque tú tienes la necesidad de hacerlo
  • Para luchar contra algún pecado específico con el que estas enfrentando y deseas que el Señor te libere
  • Para que el Señor te dirija en alguna decisión muy importante 
  • Para clamar al Señor por alguna sanidad tuya o de un familiar o salvación de alguna persona. 
  • Porque simplemente deseas estar con Él
  • O por una dirección del Señor a ayunar, aún cuando no te diga, ni sepas porqué, lo harás por obediencia. 


Nota importante

Si nunca antes has hecho un ayuno largo de más de un día y temes hacerlo de tres días porque sientes que no tienes la suficiente fe para hacerlo, te recomiendo que primero lo hagas de todo un día completo, es decir desde que amanece hasta que termina el día sin entregar, te acuestas y al siguiente día desayunas.

Luego unos días después lo haces de dos días seguidos o día y medio.

Y luego unos quince días después o más lo puedes hacer de tres días. 

Esto lo digo por aquellos que temen hacerlo de una vez, pero si te digo que esto es mucho de la fe que tengas y sobre todo de tu necesidad de Dios. 



-JonCley Mtrs-

Por JonCley Mtrs. 2021
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